La disponibilidad y la calidad hídrica en la comunidad europea disminuye sensiblemente a medida que van pasando los años, por lo tanto se tuvieron que modificar las normas vigentes sobre los consumos y utilización, redactándose una directiva europea para aclarar el principio, bien se sabe que la salud de nuestras aguas es ante todo una cuestión de prevención y eficiente gestión. La ley en sus peculiares facciones no concierne a esta rúbrica. A continuación se muestra el examen de las cifras sobre las cuales se basaron los legisladores, dichas cifras se obtuvieron a través de un cuidadoso análisis en todo el territorio nacional:
Disponibilidad (m 3 anuales por individuo)
Las precipitaciones meteóricas por individuo alcanzan aproximadamente 5273 m 3 de lluvias anuales.
Pero no todo el recurso que precipita se retiene y se puede disponer. De los 5273 m 3 anuales por individuo se logra disponer poco menos del 2% por individuo ( 921 m 3 ). Esta cantidad, que pareciera una cantidad de recurso enorme, se tiene que subdividir en: Uso civil, industrial, agrícola y energético. Y sólo el sector agrícola (que analizamos) utiliza el 49.6% de todo el recurso almacenado. La demanda hídrica también continua a aumentar en las áreas geográficas que no son generalmente irrigadas; en el nordeste, por ejemplo, es del 48.3% .También la diferencia entre las superficies irrigables e irrigadas tiende a disminuir, en la región Veneto las tierras irrigables representan el 54% y aquellas ya irrigadas superan el 35% , es una situación increíble ya que diez años atrás se dependía, casi exclusivamente, de las precipitaciones meteóricas. La situación es más sintomática si se analizan los datos nacionales: del 28% del territorio irrigable actualmente se irriga el 19.7% , reduciéndose la diferencia a un importante 8.3% todavia dependiente de la lluvia. La agricultura tiende hacia la irrigación y esta es una tendencia que no se puede detener.
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